Testimoniales

Evan
 
Lo que me gusta de la práctica de Aikido en nuestro Dojo es que funciona. Si quieres divertirte, ejercer tu cuerpo y conocer compañeros interesantes, te podría funcionar. Si buscas un arte marcial que te permite defenderte ante cualquier situación de agresión en la vida real, te puede funcionar también. Si tienes el interés de preguntarte cosas de fondo con respecto a ti mismo y tu entorno y te gustaría encontrar respuestas convincentes además de nuevas preguntas de otro nivel, del mismo modo te funcionará.
 
En fin, considero que nuestro Aikido funciona desde el nivel superficial hasta lo más esencial. Nuestra práctica me ha servido y exigido en lo físico, mental y energético. Estoy convencido que nuestro Aikido me mantuvo seguro, tranquilo, exitoso y con mucho gozo. Los años de práctica me enseñaron conceptos que me ayudaron en cuestiones de salud, en los ámbitos del trabajo y las relaciones personales.
 
Nuestra práctica es real y efectiva; no requieres de experiencia previa o fuerza física para poder aprender las técnicas que te permiten defenderte y desarrollarte. Funciona.”

Lourdes

Un parteaguas ha sido el Aikido para mí. Podría decir que sí hay un antes y un después en mi vida. Recuerdo que en la primera clase a la que asistí descubrí que había que caer al piso y que dolía. Eso bastó para que saliera corriendo. Tuvo que pasar un año para que entendiera de qué iba. Supongo que es cierto eso de que el maestro llega cuando el alumno está listo.

Enfrentarte a tus miedos no es cosa fácil, pero me atreví. Aprendí que el dolor es parte esencial de mi vida, y que sin éste no se puede sanar lo que te ha herido. En el Dojo me tiran al suelo cuando me hacen técnica. Antes me aterraba esta idea: “caer”, ahora visualizo una caída como el primer paso obligado para poder crecer y transformarme en una mejor versión de mí misma al levantarme. Y así funciona la vida, como dice Sensei, del éxito no se aprende, del fracaso sí.

El Aikido me permitió vencer mis temores más profundos. Mi vida fue limitada por ellos y empezaron a coartar mi desarrollo profesional. El Aikido me enseñó a mirar mis miedos, a respirarlos y encontrar la paz para hallar en mí la fuerza y la voluntad para vencerlos. Descubrí que yo podía hacer lo que quisiera. ¿Lo dimensionas? ¡Poder hacer lo que quieras! Eso me sonaba a cliché antes del Aikido, eso te dicen todos, pero sólo la vivencia de esta idea me permitió creérmelo. Y lo creo cada vez que en el Tatami soy capaz de mover y proyectar a mis compañeros, que son del doble del peso que el mío y que me sacan más de una cabeza de estatura. Si puedo hacer eso yo, que soy ligera y sin fuerza física, ¿¡qué no podré hacer allá afuera!? Es verdad: no tengo límites.

El Aikido ha cambiado todo. Hago cosas que antes eran impensables para mí, y mi actitud ante el conflicto ha mejorado. Dicen en mi casa que “les caigo mejor porque ya no ando de malas”. He aprendido a armonizar y transpirar paz. También tengo amigos entrañables en el Dojo y se han vuelto una familia para mí. ¡Aprendo tanto de ellos! Otro regalo que me ha sido obsequiado es que mi papá, mi mamá y mi hermano practican en mi Dojo también. ¿Qué más puedo pedir? Todos vamos de la mano en este camino que hace de nosotros mejores personas, y que esperanzadamente, contagiará a otros a crecer también.

Ha sido tan increíble practicar Aikido, que espero ansiosa a que llegue cada clase. Es simplemente genial y agradezco a Sensei por hacerlo posible.


Verónica

Aikido para mi es un salto a la transformación de ser oruga, un tiempo para estar como crisálida para convertirme en Mariposa. Pasando por la depuración que se asemeja para mi como el mar con esa energía maravillosa de ser poderoso y a la vez también tranquilo. Y como la Tuna fuerte ante las adversidades pero dulce por dentro.

Dan

Para mi el Aikido es conectarse con la vida, con ese lugar del que todo surge, es ser uno con la energia de cada instante.


Adriana

 

El haber llegado al Aikido fue muy importante, de ese día parten grandes cambios, para mi era claro que había encontrado el tablero donde podría acomodar todas las piezas del rompecabezas de mi vida que no habían encontrado su justo lugar.

Durante muchos años recorrí diferentes caminos buscando ser mejor ser humano, trabajando en mi crecimiento personal y aquí todo se concretizó, se hizo más notorio; por fin entendí lo que significa que "El Maestro llega cuando el el alumno está listo". No ha sido un camino sencillo, pero es el mío, y definitivamente ha sido una de las experiencias mas enriquecedoras de mi vida, en dónde cada día descubro cosas en las que necesito trabajar, pero tambien las cosas que he logrado,  he descubierto que tan grandes son mis miedos... los he visto... los he sentido,  y eso me ha llevado a darme cuenta que tan valiente y fuerte soy.

Me siento muy agradecida por encontrarme en esta familia, son muy importantes para mi y los quiero mucho, gracias por siempre estar... por ese apoyo, ese abrazo, esa mirada, esas palabras que llegan siempre en el momento justo.  

 

Francisco

... hace años, conocí un lugar que me cambiaría la vida, un lugar no físico, donde compartir y aprender cada día un principio de vida, enseñanzas más allá de cualquier arte marcial antes practicado, donde lo marcial va más allá de lo NO deportivo, donde tú decides que quieres crecer, donde tú decides hasta donde llegar, donde cada técnica es aplicable a situaciones cotidianas, donde nuestro Sensei, es el Sensei que no has conocido por no estar preparado... Hikari No Shin Aiki Dojo ... donde tus preguntas tendrán respuestas...

 International student of Hikari No Shin Aiki Dojo

Roselena

El Aikido para mí ha sido una experiencia de contacto y comunicación con mi cuerpo, el reconocimiento de su importancia, cuando toda mi vida subrayé lo intelectual. La vida me abre una puerta para mi desarrollo integral, lo que agradezco Sensei.

 

Juan  Carlos

Es un  gran  gusto practicar lecciones de  AIKIDO, desde el principio se aprende de los compañeros que dominan las técnicas y cuando tengo errores me corrigen, algo que me ha gustado es  que somos conscientes del aquí y hora, en cada técnica aplicada uno está concentrado  y nos olvidamos de los problemas o pendientes de la vida o del trabajo.

Me gusta  la apertura a preguntas y el compartir de SENSEI  nos habla de la filosofía de AIKIDO de una manera muy practica y nos invita a estudiar y a ser mejores personas,   me gusto la idea de ser agente de cambio que podemos aportar y transformar, mejorar uno mismo y poder ayudar a otros.

Mi reto personal es llegar a tener conciencia  de  un equilibrio entre la mente  y el cuerpo,  estar preparado, practicar la meditación y las técnicas de AIKIDO y  tener paz y una actitud positiva ante cada momento de mi vida.

En las lecciones de  AIKIDO me gusta el concepto de que hay espejos que debemos saber aplicar, Cuando un ataque viene de frente, en AIKIDO instantáneamente nos deslizamos hacia un lado, aprovechar la energía del otro y poder dejar al oponente deshabilitado  en  un lugar donde no puede contraatacar.

Es un honor recibir una enseñanza para ser mejor persona, agradezco a  Sensei y a mis compañeros por permitirme estar en Dojo INTERLOMAS

 

Claudia
UN JUEVES DE PRÁCTICA...
Abro los ojos a las 5.00 am espero un momento...
El Nocturno de Chopin, apenas miro el iphone y oprimo postergar... Qué difícil es abrir bien los ojos, una parte de mí quizá solo quiere volver al momento con Chopin. Entre mundos casi cómo algo automático con los ojos cerrados comienzo a Orar, 10 minutos y de nuevo postergar...
Repaso mentalmente mi día,
Esta vez los ojos bien abiertos.
Cada que me levanto pienso en la necesidad de sacudirme...
Quitarme de encima lo denso de la noche, lo pesado, el letargo
Mil asuntos que resolver y tres hijos que cuidar. Se vuelve imprescindible despertar!
Me apuro a dejar listo lo que se pueda necesitar, literal salgo corriendo a clase de Zazen.
Me incorporo y el simple hecho de pisar el Tatami hace que mi día cambie...
Hoy agradezco darme la oportunidad de cambiarme, de respirar, de tranformar mi día, de conectarme con el universo y recibir todo lo que venga con esa calma, con esa paz.
Termina Zazen y comienza Aikido...
Y es aquí dónde nos entrenamos, donde despertamos, aquí es al lugar al que vengo a perfeccionar mi movimiento. Todo en el universo se mueve y nosotros con él, podemos hacerlo con armonía y coherencia, y crear un mundo mejor, es una elección, yo me entreno para ello, para tener una postura correcta, para aprender a escucharme, saber cuándo moverme, hacerlo en el momento preciso, moverme completa y con una calma activa, que mis movimientos transformen el mundo y lo conviertan en algo mejor. Los movimientos en Aikido son circulares. Aquí comprendí que por más fuerte que sea un ataque o agresión, si te mueves correctamente vas a resolverlo de la mejor manera posible.
Conectas, conectas contigo, con el otro, con la tierra, con el cielo con todo lo que somos... Cuerpo, sentimiento, pensamiento, espíritu, justo es por eso que crecemos porque aquí no tenemos opción, no podemos distraernos, eso te mantiene vivo, en el aquí y ahora. Aprendemos a caer y a levantarnos a dejar en la caída lo que venimos cargando... A abandonarnos, entregarnos a lo que viene y así salir victoriosos...
"la verdadera victoria, es. La victoria sobre tí mismo"
Siempre tiene que ver con uno mismo, con el perfeccionamiento del propio movimiento, y en ello encontrar el gozo de compartir.
Es en la clase de la noche donde encuentro a mi corazón gozando, por compartir, compartir profundamente la vida y la muerte... Es intenso, muy intenso poner tu vida en manos de otro y viceversa, confiar plenamente, abandonarnos a ello nos permite crecer y conectar.
Para mí el sentido en esta vida está en compartir, compartir lo que somos. En Aikido he encontrado que Soy quien Soy, no es posible tener máscaras...
Hoy Soy una pesona íntegra, y sé que este camino que he elegido, me lleva a crecer todos los días...
Llego a casa a las 11.00 pm, duermo tranquila sabiendo que hay congruencia y coherencia en mi vida, y que esto que hago es más grande que Yo, existe desde mucho mucho antes de que llegara y va a continuar por mucho más, ser parte de ello da significado a mi vida, la engrandece.
Gracias a aquellos que han hecho posible el que Yo pueda transitar por esta senda.

Julián

El Aikido para mi, ha sido una parte importante de mi vida de la cual estoy orgulloso de formar parte en esta gran comunidad que he encontrado con mis compañeros y mi maestro. A quien  yo le agradezco mucho es a mi Sensei, por todo lo que me enseñado, no sólo técnicas sino también una gran manera de poder ver la vida distinta a la que yo veía antes de estar adentro de esta cosa tan maravillosa. He aprendido mucho y estoy orgulloso de mí de poder estar en el Aikido si pudiera regresar unos años antes e inscribirme desde más chico lo haría.
Es un grupo muy unido que me ha invitado a formar parte de el, es maravilloso ya que hacemos muchas cosas juntos, (aparte del Aikido) es muy divertido no importa la edad que tengas estas invitado y créeme no te vas arrepentir.